Featured Post

El peor día de mi vida

El 19 de septiembre de 1985 fue el peor día de mi vida. Mis recuerdos de ese día están ligados a una lluvia muy fuerte de la noche anter...

Showing posts with label coachella. Show all posts
Showing posts with label coachella. Show all posts

Friday, July 18, 2008

Fotos atrasadas de Coachella



La portada del Dark Side of the Moon



Acabando la canción, lo soltaron



Roger Waters (difícil foto, así que no criticar)



Metric



El escenario principal



Con mi amiga Nayeli (Awww...)



¿Alguna vez han visto dos libélulas copulando?  Se ven exactamente así, pero sin ruedas



Perry Farrell.  Con o sin Jane's Addiction, muy, muy bueno



Las francesitas de Plasticines



Entre Village People y Prince






Monday, May 5, 2008

Coachella 2008

(fotos pendientes de revelar - pero ya cambiaré mi cámara por una digital)

¿Coachella 2008 en dos palabras?

Fácil:

Portishead. Wow.


Guitarra ácida, de gemidos lentos y prolongados. Teclados de fondo, calmantes, agonizantes. Y Beth Gibbons, abrazada al micrófono, aferrándose a él más fuertemente que a su sufrimiento, que a un amante, que a su vida misma, pero insinuándonos que se soltaría en cualquier momento, dejándose ir y arrastrándonos con ella a donde quiera que su inmensa tristeza nos quisiera llevar.

Susurros convidados al micrófono, que fielmente nos estremecía, haciendo que nos olvidáramos de todo excepto del allí, del ahora, del azul de los reflectores, de esa noche increíble, toda alegría olvidada, ella y el micrófono fundiéndose en un alma desgarrada, convidándonos tan sólo un poco de su tristeza, pero lo suficiente para erizarnos la piel y hundirnos en ese mar de sentimientos.

…sí, sí, ya sé…

Seguramente estoy exagerando, ¿cierto?

Pero es que realmente fue algo inolvidable, uno de esos conciertos que vuelve fan al que era indiferente, y eterno admirador al que ya era fan. Y yo ya era fans (jejeje - ¡fans!)

Por supuesto que Coachella fue mucho más que sólo Portishead…

(Ja. Como si se pudiera decir: “…que sólo Portishead”)

Pero, en fin. Roger Waters también estuvo increíble. Tal vez no me impactó tanto porque ya había visto ese mismo espectáculo cuando lo llevó a México, pero hubo un par de momentos en que envolvía al público de tal manera que, entre el cerdo volador, las luces, la cadencia de la música (Sheep, del Animals), el fuego, ya no sabías hacia dónde dirigir tu atención.

Más momentos memorables: la vibra de Café Tacvba (y el muy mal inglés de Juan/Cosme/Gallo Gas/Rita Cantalagua/Rubén/o como sea que se quiera llamar), que fue a Coachella a cantarle a los mexicanos y no a los gringos; Hot Chip, gran descubrimiento; Flogging Molly, con su divertido toque de rock irlandés; Perry Farrell, siempre un favorito, con o sin Jane’s Addiction; Gogol Bordello, una mezcla de gitanos, piratas y ruido callejero; Metric, rock indie perfecto para bailar. ¡Ah! Y los ventiladores que rociaban agua. Y las esculturas de flores gigantes que también soltaban una brisa empapadora y refrescante. Y dos trailers reales, copulando en el aire como dos libélulas. Y la gente que se metió a una escultura de luces (nosotros incluidos), pero no para destruirla, sino para acostarse debajo de ella y estar dentro del juego de miles de lucecitas cambiantes y danzantes. Y los raspados de limón quita-sed. ¡Y los amigos, claro!

Y no tan memorables, pero bastante buenos: la guitarra buenaondita de Jack Johnson; el ritmo de Pendulum y de Fatboy Slim, que ya es un señor de pelo blanco pero con toda la actitud; las mezclas de 120 Days; los clásicos Kraftwerk; Austin TV, que se oían realmente bien con el sonido del escenario principal y salieron vestidos de árboles; el sonido indie de Stars; las francesitas de Plasticines; Jack White y sus Raconteurs, con algunos problemas de sonido.

Lo que no estuvo tan bueno: las botellitas de agua de 2 dólares (que, a 38 grados y bajo el sol, ni modo de no tomar) y las cervezas de a $7 y las margaritas ácidas de $9 y los jochos de $7. La gente tan apretada para ver a M.I.A., I’m from Barcelona y MGMT. Los pies cansados negándose a llevarte hasta el coche después de 13 hrs diarias de bailar, brincar y caminar en Converse. Perder a tus amigos entre 60mil gentes – pero sin mayores consecuencias. Prince – demasiado diva y demasiado gringo para nuestro gusto. El desayuno del hotel – pero, ¿qué esperábamos, si estaba incluido?

Aunque hay quienes van a Coachella sólo porque está de moda y todo el mundo va, es algo que realmente vale la pena. Y pienso volver el próximo año. Así que, háblenme y vamos a Coachella.

Saturday, April 19, 2008

Hace casi un año...

ABRIL 27, 07. COACHELLA!

La verdad, yo ni quería ir al festival ése, pero me convencieron. "Vamos, va a estar increíble. Tocan bla, bla y bla, etc, etc, etc" Al final, muy predeciblemente, me cancelaron casi de última hora y acabe yendo solo - por qué siempre me pasa lo mismo? Pero bueno, no me arrepiento (más que de haber perdido la lana del otro boleto, pero qué se le va a hacer).

Para no hacer el cuento preliminar muy largo, salí de Los Angeles como a las 11 am del viernes que empezaba el concierto, hacia Indio, California, que resultó que estaba bastante más lejos de lo que creía - unas dos horas y pico. Bendito sean Google y sus indicaciones. Ya en Indio (que está en medio del desierto de California - o de Colorado, pero en California) nomás fue cuestión de seguir los letreros de "Coachella Free Event Parking", hasta llegar a un semáforo con mucho, mucho tráfico. Onda Periférico durante la construcción del segundo piso.

Me tardé como una hora en avanzar las 3 o 4 cuadras que eran hasta el estacionamiento. ¡Qué barbaridad! Nunca había visto tantos coches estacionados juntos. Y eso, considerando Periférico en hora pico (el mayor estacionamiento del mundo) o el estadio Azteca en el concierto de U2 (y es que al Azteca la mayoría llega caminando o en transporte público). Total, pensé: "Voy primero a recoger mis boletos y luego regreso al coche a comer algo de lo que traje, porque ya conozco lo mala que es la comida que venden en los conciertos".

Qué envidia haber tenido pase de prensa. Yo, como todo fan Región 4 de Coachella, tuve que comprar mis boletos con la opción de Will Call, lo cual implicó formarme en una fila de unas mil personas para recogerlos, bajo el rayo de sol del desierto. De vez en cuando unos tipos del personal del concierto se daban una vuelta por la fila repartiendo agua gratis y también llegaba un camión-pipa a regar con el chorro de agua para el que quisiera ir y meterse para refrescarse. Después de ¡¡TRES HORAS Y MEDIA!! una chava que acababa de conocer (¿Monse?) de un grupo de gente de Guadalajara se coló hasta adelante en la fila y me metió, para ahorrarme esa última media hora de deshidratamiento total (a pesar del agua gratis). Primero, yo los metí a la fila y terminaron metiéndome ellos a mí. Para demostrar que todo puede pasar cuando hay mexicanos de por medio.

Como no pude revender mi boleto extra del viernes (los revendedores no te daban más de 20 dlls por el, mientras que los vendían en 125) me resigné y me metí cuando empezaron los Arctic Monkeys. Buenísimos. Aunque el cantante se parezca mucho a Peter Parker (a Tobey MacGuire, no al de la película vieja). De ahí, a cambiar de escenario, donde Ron Jeremy (el actor porno) presentó a Peaches. Estuvo de lo más curioso. Pero no terminé de verla, porque ya había empezado otro grupo que realmente queria ver: The Jesus and Mary Chain. De camino hacia allá, me topé de frente con Paris Hilton, que estaba tomando fotos. Pero, como me cae tan mal, "la castigué con el latigo de mi desprecio", aunque más bien le hice el mismo caso que ella a mí: nada.

Al cantante de The Jesus and Mary Chain como que le faltó actitud (tenía demasiada pose de "Soy un superestrella y les estoy haciendo el favor de cantar para ustedes"), aunque Scarlett Johannson cantó "Just like honey" con ellos. El tipo ese tenía el ego tan arriba que, cuando ella subió, él la vió de arriba a abajo y dijo: "She'll have to do" (algo así como "Tendremos que conformarnos con ella"). Con todo y todo, a ella le salió bastante bien. Pero como que le daba pena, así que traía un sombrero cubriéndole la cara y no se movía. No entiendo como es posible que pueda desnudarse frente a una cámara de cine, para una película que va a ver más de un millón de personas, pero que le de pena cantar frente a unas 30,000. Qué raro.

Después había que cambiar otra vez de escenario, para ver a Jarvis Cocker, pero aproveché para darme una vuelta, y valió la pena. Coachella es un "Music and Arts Festival" y es cierto. Había muchas esculturas: algunas fijas, otras, móviles y hasta interactivas. Las que más me llamaron la atención fueron un tripié extraterrestre de La Guerra de los Mundos como de 15 metros de alto y una escultura dinámica de luces de colores que podía hacer que te quedaras horas y horas viendo sus diferentes diseños y "performances" que nunca se repetian y que más de una vez hicieron que la gente alrededor aplaudiera. - ¿Quién diablos le aplaude a una escultura? ... Ñoños.

De ahí, a ver a Interpol, Sonic Youth y BJORK!

Simplemente Bjork hizo que valiera la pena toda la espera. El escenario era sencillo, pero ella, descalza, lo compensaba con su energía tan peculiar y sus "Zink you! Zink you veree much!" y "Gracias!" Abrió con Earth Intruders, pero se llevó la noche con Army of Me, Hyperballad y Bachelorette. (Si no saben de qué hablo, vayan a Limewire y bájenlas).

Cuando terminó el concierto (como a la 1 am), para no quedarme atorado en el tráfico, preferí dormirme un rato en el coche. Abrí los ojos como a las 3 y emprendí el regreso a Los Angeles. Fue entonces cuando me di cuenta de que me había faltado imprimir las indicaciones para regresar. Aun así, el único problema que tuve fue una vuelta incorrecta al final, que me costó como media hora extra de recorrido. Pero conocí un poco de los bosques de California y una vista increíble desde arriba del Valle de San Fernando, envuelto en neblina al amanecer, casi como película de Miyazaki, así que no estuvo tan mal. Y, finalmente, como a las 6, llegué a dormir. Pero valió la pena.

Vayan a Coachella!!!