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El peor día de mi vida

El 19 de septiembre de 1985 fue el peor día de mi vida. Mis recuerdos de ese día están ligados a una lluvia muy fuerte de la noche an...

Friday, May 30, 2008

Pimp-o-Matic

Escena clásica de película: La dama de la vida galante fácilmente reconocible por su escasa pero escandalosa vestimenta y su maquillaje exagerado entra del brazo de un "caballero" desesperado por compañía a un discreto hotel de paso. Afuera, a la luz de un farol, los vigila un personaje de vestir impecable pero de estilo estrafalario, mientras prende su cigarro. El rostro oculto por su sombrero, únicamente se alcanza a ver la brillante brasa naranja, seguida por el humo que exhala lentamente y se disipa hacia arriba, tratando de disolverse en el cielo urbano. Los dedos y sus inseparables anillos de oro alisan el nudo la corbata. Es sólo una noche de trabajo más. El pimp espera a su protegida.


En caso de ser necesaria, una definición de pimp (o proxeneta o padrote) es:

*ejem*... (Del lat. proxenēta, y este del gr. προξενητής).

1. com. Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona.


¿Alguna vez se han preguntado dónde rayos compran su ropa los pimps? Es de lo más cliché ver a un pimp vestido con su traje morado, zapatos y sombrero morados incluidos, o con un traje de rayas verticales blancas y negras. O, peor aún, ¡amarillas y negras! O de cuadritos. Por supuesto, los zapatos del mismo color que el saco o el sombrero.

Yo creía que era algo que sólo se veía en Hollywood o Nueva York. O que, de plano, sólo lo encontrabas en las películas. Pues bien, aquí está la muestra de que cualquiera puede conseguir esa ropa, si sabe dónde buscar.

Por supuesto que esos establecimientos no se llaman Pimp-o-Matic, Pimps-R-Us o Pimp Your Style. Más bien tienen nombres como The Italian Warehouse y Elegance.

Pero ahora sí puedo decir: "¡Yo lo vi! ¡Yo estuve ahí!"

Friday, May 9, 2008

Portishead. Machine Gun



Perdonen ustedes, pero estoy en etapa Portishead.

Me encontré este video. Está increíble. Casi como en Coachella.


saw the savior,
and the savior come my way
I thought I'd see i
In the cold light of day

but now i realize, that I'm only for me
if only i could see, return myself to me,
and recognize the poison in my heart
there is no other place, no one else i face

the remedy will break with how i feel


here am I reflecting
what more can I say
for I am guilty
for the voice that I have made
too scared to sacrifice a choice
chosen for me

if only I could see
return myself to me
and recognize the poison in my heart
there is no other place
no one else I face

the remedy will agree with how i feel


Como no quiero sonar repetitivo, favor de ver el post de abajo para toda referencia a Portishead.

Monday, May 5, 2008

Coachella 2008

(fotos pendientes de revelar - pero ya cambiaré mi cámara por una digital)

¿Coachella 2008 en dos palabras?

Fácil:

Portishead. Wow.


Guitarra ácida, de gemidos lentos y prolongados. Teclados de fondo, calmantes, agonizantes. Y Beth Gibbons, abrazada al micrófono, aferrándose a él más fuertemente que a su sufrimiento, que a un amante, que a su vida misma, pero insinuándonos que se soltaría en cualquier momento, dejándose ir y arrastrándonos con ella a donde quiera que su inmensa tristeza nos quisiera llevar.

Susurros convidados al micrófono, que fielmente nos estremecía, haciendo que nos olvidáramos de todo excepto del allí, del ahora, del azul de los reflectores, de esa noche increíble, toda alegría olvidada, ella y el micrófono fundiéndose en un alma desgarrada, convidándonos tan sólo un poco de su tristeza, pero lo suficiente para erizarnos la piel y hundirnos en ese mar de sentimientos.

…sí, sí, ya sé…

Seguramente estoy exagerando, ¿cierto?

Pero es que realmente fue algo inolvidable, uno de esos conciertos que vuelve fan al que era indiferente, y eterno admirador al que ya era fan. Y yo ya era fans (jejeje - ¡fans!)

Por supuesto que Coachella fue mucho más que sólo Portishead…

(Ja. Como si se pudiera decir: “…que sólo Portishead”)

Pero, en fin. Roger Waters también estuvo increíble. Tal vez no me impactó tanto porque ya había visto ese mismo espectáculo cuando lo llevó a México, pero hubo un par de momentos en que envolvía al público de tal manera que, entre el cerdo volador, las luces, la cadencia de la música (Sheep, del Animals), el fuego, ya no sabías hacia dónde dirigir tu atención.

Más momentos memorables: la vibra de Café Tacvba (y el muy mal inglés de Juan/Cosme/Gallo Gas/Rita Cantalagua/Rubén/o como sea que se quiera llamar), que fue a Coachella a cantarle a los mexicanos y no a los gringos; Hot Chip, gran descubrimiento; Flogging Molly, con su divertido toque de rock irlandés; Perry Farrell, siempre un favorito, con o sin Jane’s Addiction; Gogol Bordello, una mezcla de gitanos, piratas y ruido callejero; Metric, rock indie perfecto para bailar. ¡Ah! Y los ventiladores que rociaban agua. Y las esculturas de flores gigantes que también soltaban una brisa empapadora y refrescante. Y dos trailers reales, copulando en el aire como dos libélulas. Y la gente que se metió a una escultura de luces (nosotros incluidos), pero no para destruirla, sino para acostarse debajo de ella y estar dentro del juego de miles de lucecitas cambiantes y danzantes. Y los raspados de limón quita-sed. ¡Y los amigos, claro!

Y no tan memorables, pero bastante buenos: la guitarra buenaondita de Jack Johnson; el ritmo de Pendulum y de Fatboy Slim, que ya es un señor de pelo blanco pero con toda la actitud; las mezclas de 120 Days; los clásicos Kraftwerk; Austin TV, que se oían realmente bien con el sonido del escenario principal y salieron vestidos de árboles; el sonido indie de Stars; las francesitas de Plasticines; Jack White y sus Raconteurs, con algunos problemas de sonido.

Lo que no estuvo tan bueno: las botellitas de agua de 2 dólares (que, a 38 grados y bajo el sol, ni modo de no tomar) y las cervezas de a $7 y las margaritas ácidas de $9 y los jochos de $7. La gente tan apretada para ver a M.I.A., I’m from Barcelona y MGMT. Los pies cansados negándose a llevarte hasta el coche después de 13 hrs diarias de bailar, brincar y caminar en Converse. Perder a tus amigos entre 60mil gentes – pero sin mayores consecuencias. Prince – demasiado diva y demasiado gringo para nuestro gusto. El desayuno del hotel – pero, ¿qué esperábamos, si estaba incluido?

Aunque hay quienes van a Coachella sólo porque está de moda y todo el mundo va, es algo que realmente vale la pena. Y pienso volver el próximo año. Así que, háblenme y vamos a Coachella.