Me desperté tarde (esto de estar de vacaciones tiende a provocar eso) y casi no me da tiempo de llevar a lavar mi ropa. Un buen tip para cuando viajen más de una semana: lleven ropa nomás para una semana y busquen una lavandería para cuando se la terminen (siempre hay alguna cerca, además de que tienen toda una semana para localizarla). Así podrán llevar una maleta pequeña/mediana y ya. Cargar menos siempre es lo de hoy. Y nunca lleven más de 2 suéteres o chamarras, aunque sepan que va a hacer frío. No vale la pena llevar una maleta sólo para eso y poder usar una chamarra diferente todos los días. Niñas, una revelación: Si están de vacaciones, A NADIE le importa si repiten ropa. Mucho menos chamarras. O pantalones.
A los taxistas se les puede regatear y la mayoría de las veces consigues una mejor tarifa. Por ejemplo, para ir al aeropuerto, te bajan la tarifa de unos R450 a “únicamente” R300 (como 500 pesos). Pero descubrí una mejor manera de llegar al aeropuerto, por R200 (taxi incluido): en tren. Se llama Gautrain (y se pronuncia “Jáutrein”). Es un tren de alta velocidad entre varias ciudades que debió de estar listo para el mundial, pero que sólo te lleva de Joburg al aeropuerto.
Tomé el Gautrain y llegué justo a tiempo para mi vuelo, en una aerolínea local, llamada 1Time. El vuelo duró casi 2 horas y cuando llegamos nos anunciaron que la temperatura era de unos 15 grados, con mucho viento. Y no exageraban. El viento era tan fuerte que hasta el pasto se agitaba. Gracias al viento, la temperatura de 15 grados se sentía como entre 5 y 0. Por R10 (sí, diez rand. Casi no le creí al taxista cuando me dijo cuánto me iba a cobrar “¿No habrá dicho cien?”) llegué a donde me iba a quedar: una casa grande, un poco vieja, donde vive una señora muy amable y muy redonda que decidió ayudar a sus amigos del hotel y rentar los cuartos de su casa durante el mundial. Es de esas señoras tan amables que hasta te da pena. Me dio una hoja donde escribió todas sus recomendaciones de cómo llegar a los restaurantes y bares de los alrededores y, después de instalarme en un cuarto enorme para mí solo, me fui al Fan Fest a ver Holanda-Uruguay.
El Fan Fest de Port Elizabeth está en la cancha de un estadio de no-sé-qué. Podría ser cricket, que es algo como beisbol muy popular aquí, en India, Inglaterra, Australia y Nva. Zelanda. Había muy poca gente, como unas 150, pero pensé en esperar y ver cómo se ponía el ambiente. Cuando llegué (¡caminando! ¡Qué maravilla!) estaban dando unos conciertitos antes del partido. Primero hubo un grupo de jazz y luego una estrella local, de Joburg – tenía sus fans, pero nada que envidiarle a lo que se oye en 97.7. Como no me iba a quedar a oír eso, fue cuando aproveché para ir por algo de beber.
VI que alguien estaba tomando cerveza en un vaso conmemorativo (siempre hay que aprovechar os vasos conmemorativos. Luego te arrepientes de no haber pedido uno). Así que fui por el mío. Había 3 tipos: una lata roja, una verde y una blanca. Y que, por probar cosas nuevas, pido una verde: que resultó ser una Fruit Ale. Era algo entre sidra, cooler y cerveza. No, qué horror. Mejor pedí una normalita después. Y un boerewors (que se pronuncia “bóervórs”), que es algo como un hot dog, pero la salchicha es como entre salchicha, chorizo y carne.
El partido empezó y había ya como unas 2mil personas. Hacía tanto frío que, para el medio tiempo (con todo y mi chamarra y bufanda) estaba todo entumido, así que emprendí la retirada y fui al bar de la esquina de la casa, donde terminé de ver el partido (Hol 3-1- Uru). Me gustó el partido. A ver qué tal el de mañana, que promete ser un partidazo: España-Alemania.
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Wednesday, July 7, 2010
Día 7
¡Lunes de tour al Mundo de la Cerveza! Me lo habían recomendado mucho, así que se convirtió en parada obligatoria. Mi única queja fue que, hasta que llegué ahí, me di cuenta de que estaba en Newtown, a dos cuadras del Fan Fest donde está la policía amable. De haber sabido, hubiéramos aprovechado el sábado para ir al tour (aunque creo que de todas maneras hubiera ido hoy). Es el SAB World of Beer. SAB (acuérdense que en inglés las siglas no se leen así (sab) sino que se deletrean (es-ei-bi)) es la South African Brewing Company y, además de sus marcas locales, como Castle, Hansa y Black Label (bastante aceptables, por cierto), manejan una de mis favoritas: Pilsner Urquell, de la Rep. Checa. Así que me volví fans.
Ese tour es lo de hoy: por R30 (como $50 pesos) te dan, a la mitad del tour, un vaso pequeño de una de sus cervezas, para que la “degustes” – y te quedas con el vaso. Además, al final, el tour incluye otros dos vasos grandes de la cerveza de tu elección. Durante el tour te explican los métodos de elaboración de cerveza y hasta pruebas una “cerveza” típica, tal y como la preparan las tribus sudafricanas. ¿Cómo estaba esa “cerveza”? ¿Y por qué la puse entre comillas? Porque, más que cerveza, era un “algo” blanco y espeso obtenido de granos fermentados. Y exactamente a eso sabía. Del terror. Parecía de proyecto de prepa. Pero supongo que, si así lo toman las tribus, había que probarlo. O tal vez sea un gusto adquirido, como la bebida de leche de yegua fermentada que toman las tribus en Mongolia. O el beisbol. O la música banda.
Una de las cosas que aprendí en el tour es cómo saber qué tan fresca es una cerveza. Para eso, hay que localizar los números impresos en el cuello de la botella o en la parte de debajo de la lata. Los primeros tres números indican el día del año en que fue embotellada/enlatada, y el segundo es el año. Por ejemplo, 027 9 A 10 14 38 significa que la cerveza fue embotellada en el 27º día de 2009 (los otros números indican en dónde y la hora).
Ya que estoy hablando de esto, algo que no he comentado es una bebida casi tan popular como la cerveza: la sidra. Sí, yo pensé lo mismo: “¡Guácala! Eso es bebida de papás, en Navidad”. Pero la sidra acá no tiene nada que ver con ésa. Es fresca y dulce (mientras no sea “dry”, que casi no es dulce) y no tiene más burbujas que un refresco. La venden igual que la cerveza, en botellas individuales y en presentación más grande, como para dos vasos. También soy fans.
De ahí, a hacer algo de window-shopping. Es decir, ir de compras sin comprar. No quiero gastarme lo que me queda antes de irme, así que mejor me espero hasta los últimos días que esté aquí, por si las dudas. Increíble que, en un solo mall, haya más de 20 tiendas de diamantes. Y en todas hay gente (y no, no pienso comprarme ninguno).
Ese tour es lo de hoy: por R30 (como $50 pesos) te dan, a la mitad del tour, un vaso pequeño de una de sus cervezas, para que la “degustes” – y te quedas con el vaso. Además, al final, el tour incluye otros dos vasos grandes de la cerveza de tu elección. Durante el tour te explican los métodos de elaboración de cerveza y hasta pruebas una “cerveza” típica, tal y como la preparan las tribus sudafricanas. ¿Cómo estaba esa “cerveza”? ¿Y por qué la puse entre comillas? Porque, más que cerveza, era un “algo” blanco y espeso obtenido de granos fermentados. Y exactamente a eso sabía. Del terror. Parecía de proyecto de prepa. Pero supongo que, si así lo toman las tribus, había que probarlo. O tal vez sea un gusto adquirido, como la bebida de leche de yegua fermentada que toman las tribus en Mongolia. O el beisbol. O la música banda.
Una de las cosas que aprendí en el tour es cómo saber qué tan fresca es una cerveza. Para eso, hay que localizar los números impresos en el cuello de la botella o en la parte de debajo de la lata. Los primeros tres números indican el día del año en que fue embotellada/enlatada, y el segundo es el año. Por ejemplo, 027 9 A 10 14 38 significa que la cerveza fue embotellada en el 27º día de 2009 (los otros números indican en dónde y la hora).
Ya que estoy hablando de esto, algo que no he comentado es una bebida casi tan popular como la cerveza: la sidra. Sí, yo pensé lo mismo: “¡Guácala! Eso es bebida de papás, en Navidad”. Pero la sidra acá no tiene nada que ver con ésa. Es fresca y dulce (mientras no sea “dry”, que casi no es dulce) y no tiene más burbujas que un refresco. La venden igual que la cerveza, en botellas individuales y en presentación más grande, como para dos vasos. También soy fans.
De ahí, a hacer algo de window-shopping. Es decir, ir de compras sin comprar. No quiero gastarme lo que me queda antes de irme, así que mejor me espero hasta los últimos días que esté aquí, por si las dudas. Increíble que, en un solo mall, haya más de 20 tiendas de diamantes. Y en todas hay gente (y no, no pienso comprarme ninguno).
Thursday, November 5, 2009
Una refrescante sorpresa
Después de - literalmente - años de tratar de encontrarla en esta ciudad, ayer me encontré una de mis cervezas favoritas en el lugar menos pensado: ¡en un Gigante! (bueno, Soriana u como sea).
Confesión/Post a Secret: Antes del 2002, yo no era muy fans de la cerveza, hasta que probé la Guinness y la cerveza checa. Desde entonces, han estado en mi top 3 de cervezas; Guinness, Pilsner Urquell y Krusovice (que, me dijeron, se pronuncia Krusoviche)
Ya sé que sueno a anuncio, pero es una cerveza que sí sabe a cerveza, sin ser fuerte, sobrealcoholizada o aguada (como las mexicanas - las cervezas, aclaro).
Encontrarla me trajo muchos flashbacks y sonrisas nuevas. Prometo que, cuando me visiten, siempre habrá un par de ellas en el refri. Buen pretexto, ¿no?
Y trataré también de postear más y más y más (como diría Kinky). Total, no tienen que ser grandes tratados, sino experiencias y cosas que quiera compartir con mis 2 followers. ¿O no?
Confesión/Post a Secret: Antes del 2002, yo no era muy fans de la cerveza, hasta que probé la Guinness y la cerveza checa. Desde entonces, han estado en mi top 3 de cervezas; Guinness, Pilsner Urquell y Krusovice (que, me dijeron, se pronuncia Krusoviche)
Ya sé que sueno a anuncio, pero es una cerveza que sí sabe a cerveza, sin ser fuerte, sobrealcoholizada o aguada (como las mexicanas - las cervezas, aclaro).
Encontrarla me trajo muchos flashbacks y sonrisas nuevas. Prometo que, cuando me visiten, siempre habrá un par de ellas en el refri. Buen pretexto, ¿no?
Y trataré también de postear más y más y más (como diría Kinky). Total, no tienen que ser grandes tratados, sino experiencias y cosas que quiera compartir con mis 2 followers. ¿O no?
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Soriana
Thursday, March 12, 2009
Caminando por la Roma...
Seguro que el publicista que ideó esta campaña jamás se imaginó que la gente escribiría algo que no fueran precios o promociones en el espacio posicionador especialmente diseñado.
Ja.
He visto muchos, pero muuuchos mails con fotos de letreros ridículos, chistosos, inverosímiles. Y me he topado con varios del estilo en mis andares callejeros. Eso es, cuando no tengo la nariz metida en un libro mientras camino (como acostumbro - y me hicieron ver hace poco). Pero este se me hizo particularmente representativo del mexicano promedio, con un plumón en la mano. Porque, la verdad, ¿a poco cuando tienen uno ustedes no les da ese gusanito por usarlo a diestra y siniestra? Yo por eso, cuando tengo un martillo en la mano (o un mazo, un desarmador o hasta un hacha - sí, un hacha... y aclaro que no tengo complejo de Jason) trato de dejarlo en donde lo encontré en cuanto lo termino de ocupar. De otra forma, estoy buscando hasta el más olvidado de los clavos abandonados en la pared en mi casa o algún punto al cual aplicarle la herramienta en cuestión (no albur intended, claro).
Pero ya me desvié del punto. El punto era, es y seguirá siendo... mmmh... esteee...
- ¿enseñarles la fotito ésta?
- ¿que los mexicanos somos ingeniosos hasta para grafitear?
- ¿la insoportable levedad de la vida diaria, tan futil y surrealista que unas simples cervezas la hacen parecer menos real y más llevadera?
Mmmh... no sé. Alguno de esos. O todos. O ninguno.
Da igual.
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