Hoy hizo calor. Además, es el último día sin partido. Aproveché para tomar mi tour hágalo-usted-mismo-y-recórralo-a-pie por Port Elizabeth. Muchos edificios históricos. Pero hay que hacer una aclaración: aquí, histórico significa que tiene, como máximo, 180 años, que es lo que tiene la ciudad de haberse fundado. Si comparamos que hay edificios en México construidos hace 450 años, no es nada impresionante, la verdad. Es más, en Praga hay algunos de hasta 900 años de antigüedad. ¡Ciento ochenta años! ¡Pfff…!
En fin, día muy caminador. Vi un lugar donde vendían vuvuzelas como eran originalmente, de cuerno hueco de algo, de esos largos y retorcidos. Si alguien necesita una con urgencia, por módicos R2300 ($3900) les puedo llevar una.
Otra cosa que es de lo más típico en Sudáfrica es algo llamado “beadwork”. Básicamente, es joyería hecha a base de hilo y cuentas de plástico pequeñitititas, de muchos colores. Pero no las pulseritas de 5 pesos que hacen las niñas de secundaria. Estos son collares que, los más sencillos, se llevan dos días en terminar. Muchísimo trabajo. Y no sólo lo usan para joyería, sino también para decorar animales de alambre, llaveros, fruteros, etc. Hasta su ropa la llenan de cuentitas de colores. El resultado final se ve, definitivamente, muy autóctono.
Como ya hacía hambre, pasé por mi carne braai-mientras-usted-espera y luego por una milk tart. Son lo de hoy.
En un parque muy grande, junto al Fan Fest, vi a unos viejitos jugando un boliche de lo más raro. Se llama bowling green (creo). Es un cuadro de 35 m de lado, con pasto muy, pero muy corto. En un extremo, los dos jugadores ponen una sola bola blanca, del tamaño de una naranja. Desde el otro extremo, lanzan unas bolas de boliche del tamaño de una toronja, pero que no tienen su peso en el centro, sino que está cargado de manera que se vayan de lado y agarren cierto efecto cuando las lancen. Según lo que vi, cada jugador lanza 4 bolas, alternándose. El que quede más cerca de la blanca, gana. Como sólo se juega en una franja, puede haber como hasta 10 partidas a la vez. Es un juego de viejitos, pero es chistoso ver que lo juegan igual que como lo hacían los ingleses desde que se colonizó África. Algunos hasta se visten de blanco y todo.
Antes de irme, quiero probar el pay de venado. Y a lo mejor, hasta el carpaccio de venado. Lo haré prontamente. Y el vino es baratísimo. El problema es muy similar a cuando vas a comprar tequila en México. Hay taaaantos, que ni idea de cuál elegir. Pero ya me dieron unos tips, así que, ¡a probar!
Showing posts with label braai. Show all posts
Showing posts with label braai. Show all posts
Saturday, July 10, 2010
Friday, July 9, 2010
Día 9
Hoy caminé mucho. Llegué al estadio del Fan Fest y, de ahí, caminé hacia el mar. Caminar en las calles no es cualquier cosa. Al principio, cuando llegué, sabía que los coches iban a aparecer por donde menos lo esperaba. Recuerden que manejan del otro lado de la calle. Entonces, antes de cruzar la calle, volteaba para los dos lados y después, volvía a voltear. Aún así, de repente aparecía un coche casi a punto de atropellarme. Poco a poco, como que medio me fui acostumbrando. Ahora, es un estado de confusión total. Por lo menos, al principio, sabía de qué lado NO venían los coches (es decir, del de siempre). Digo, es algo que ya damos por hecho. Nos acercamos al borde de la banqueta para cruzar y casi ni tenemos que voltear, sino nomás para cerciorarnos y ya. Últimamente, como que mi cerebro ya se hizo a la idea de que vienen del otro lado. Pero todavía no muy bien, así que ahora ya no sé muy bien de qué lado se supone que vienen y de cuál vienen en realidad, a menos que ponga mucha atención. Entonces, cruzar la calle se volvió, de algo automático, en algo que realmente requiere tu atención. Pero de repente se me olvida. Y yo que no quise sacar seguro médico antes de viajar. En fin.
Como no tenía mapa ni nada, caminé hasta que encontré una explanada muy grande, sobre una colina desde donde se ve muy bien el puerto. En la colina hay una pequeña pirámide, una bandera sudafricana enorme y un faro muy bien cuidado. También hay un centro de información para visitantes, donde me dieron muchos mapas y folletos y me vendieron uno con instrucciones para tomar mi propio tour caminando por los edificios más históricos de Port Elizabeth (o “P.E.”, como le dicen – pi i, en inglés). Se ve largo el tour, así que será para mañana.
Subí al faro y fue algo muy similar a subir al Ángel de la Independencia, sólo que, en lugar de ser una escalera en espiral angosta y eteeeeerna, son muchas como escaleras de mano muy bien empotradas y en perfecto estado. (“¡¿Que quuéééééé?! ¿Cómo que se puede subir al Ángel?” – Pues sí, gente, no es leyenda urbana. Vayan un domingo en la mañana con una identificación oficial y los dejarán subir. Se ve de pelos. Sólo tienen que levantarse relativamente temprano). Desde arriba del faro la vista abarcaba gran parte de la ciudad, que es más grande de lo que pensaba. De un lado, se veía a lo lejos la playa. De frente, el puerto. Del otro lado, más edificios, un pequeño lago, y el estadio. Muy buena vista, mucho viento, algo de frío.
Bajé del faro, fui al puerto y a la estación de trenes y me di cuenta de que no fue la mejor idea. De hecho, si alguna vez vienen acá, no se les ocurra andar solos por ahí. No es una buena zona, definitivamente.
De regreso, pasé por un lugar que ya había visto en otro lado y me había dado curiosidad: Se llamaba Budget Meat Butchers (o algo así), que significa Carnicería Económica. El asunto ahí es que compras la carne que quieres y ahí mismo te la asan. De hecho, el concepto de asar a la parrilla se llama braai. Así, con énfasis en la R. Brrraai. Y el eslogan es “We braai Ur meat 4 U while U wait” (Hacemos braai su carne mientras espera). Creo que me gasté como 35 pesos en dos chuletas y un trozo de wors. Así, sí queda para la tanda. Regresaré ahí también.
Finalmente, pasé a un super a ver qué compraba de postre y, en la zona de los pasteles, se me antojó algo llamado Milk Tart. Es una especie de pay de crema pastelera, pero de leche, cubierto de canela. También me volví fans. Y me costó como 9 pesos. ¿Ven? Más fans. Así debería ser todo.
¡Ah! Y el partido…
¡Qué diferencia! Ahora sí parecía Mundial. En el Fan Fest había como 8mil personas. Impresionante, comparado con el partido anterior. Y el ambiente estaba de pelos. Todo el mundo con banderas, sombreros, maquillaje, disfraces, etc. Hasta parecía que iban al estadio. Casi todos, con Alemania. Pero habíamos algunos que le íbamos a España. Muy divertido, en general. Y hacía menos frío. Entonces, fue una buena experiencia. Además, España ganó. Así que ya sé qué partido voy a ver el sábado: Uruguay-Alemania. Con tanta gente apoyando a Alemania, seguro va a estar más que bien.
Como no tenía mapa ni nada, caminé hasta que encontré una explanada muy grande, sobre una colina desde donde se ve muy bien el puerto. En la colina hay una pequeña pirámide, una bandera sudafricana enorme y un faro muy bien cuidado. También hay un centro de información para visitantes, donde me dieron muchos mapas y folletos y me vendieron uno con instrucciones para tomar mi propio tour caminando por los edificios más históricos de Port Elizabeth (o “P.E.”, como le dicen – pi i, en inglés). Se ve largo el tour, así que será para mañana.
Subí al faro y fue algo muy similar a subir al Ángel de la Independencia, sólo que, en lugar de ser una escalera en espiral angosta y eteeeeerna, son muchas como escaleras de mano muy bien empotradas y en perfecto estado. (“¡¿Que quuéééééé?! ¿Cómo que se puede subir al Ángel?” – Pues sí, gente, no es leyenda urbana. Vayan un domingo en la mañana con una identificación oficial y los dejarán subir. Se ve de pelos. Sólo tienen que levantarse relativamente temprano). Desde arriba del faro la vista abarcaba gran parte de la ciudad, que es más grande de lo que pensaba. De un lado, se veía a lo lejos la playa. De frente, el puerto. Del otro lado, más edificios, un pequeño lago, y el estadio. Muy buena vista, mucho viento, algo de frío.
Bajé del faro, fui al puerto y a la estación de trenes y me di cuenta de que no fue la mejor idea. De hecho, si alguna vez vienen acá, no se les ocurra andar solos por ahí. No es una buena zona, definitivamente.
De regreso, pasé por un lugar que ya había visto en otro lado y me había dado curiosidad: Se llamaba Budget Meat Butchers (o algo así), que significa Carnicería Económica. El asunto ahí es que compras la carne que quieres y ahí mismo te la asan. De hecho, el concepto de asar a la parrilla se llama braai. Así, con énfasis en la R. Brrraai. Y el eslogan es “We braai Ur meat 4 U while U wait” (Hacemos braai su carne mientras espera). Creo que me gasté como 35 pesos en dos chuletas y un trozo de wors. Así, sí queda para la tanda. Regresaré ahí también.
Finalmente, pasé a un super a ver qué compraba de postre y, en la zona de los pasteles, se me antojó algo llamado Milk Tart. Es una especie de pay de crema pastelera, pero de leche, cubierto de canela. También me volví fans. Y me costó como 9 pesos. ¿Ven? Más fans. Así debería ser todo.
¡Ah! Y el partido…
¡Qué diferencia! Ahora sí parecía Mundial. En el Fan Fest había como 8mil personas. Impresionante, comparado con el partido anterior. Y el ambiente estaba de pelos. Todo el mundo con banderas, sombreros, maquillaje, disfraces, etc. Hasta parecía que iban al estadio. Casi todos, con Alemania. Pero habíamos algunos que le íbamos a España. Muy divertido, en general. Y hacía menos frío. Entonces, fue una buena experiencia. Además, España ganó. Así que ya sé qué partido voy a ver el sábado: Uruguay-Alemania. Con tanta gente apoyando a Alemania, seguro va a estar más que bien.
Subscribe to:
Posts (Atom)
