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Tuesday, July 13, 2010

Día 13

¡Domingo de la final!

(Paréntesis precroniquero – o sea, antes de la crónica – me acabo de acordar de un detalle del partido que no sé si se vio en la tele: en Sudáfrica el villano se llama Luis Suárez, de Uruguay. Su mano de último minuto contra Ghana salvó a Uruguay y eliminó al último de los africanos. Y, obviamente, estando en África, todo el mundo apoyaba a Ghana. Entonces, en el Uruguay-Alemania, cada vez que Luis Suárez tocaba el balón TODO el estadio lo abucheaba – a menos de que hubiera peligro de gol, en cuyo caso todos se emocionaban. Fin del paréntesis)

Otra cosa que probé, super típica de acá, es un pan llamado Koeksisters (“cúksisters”). Es como una trenza remojada en un jarabe parecido al de los buñuelos. Bastante dulce y empalagador. Acá la gente lo acompaña con café o té. La verdad, un vaso de leche fría es lo mejor. Está bien, pero me quedo con mis Milk Tarts.

A propósito de té, es un error preguntar “¿Té, de qué?” Resulta que té es té y ya. Prácticamente hay de un solo tipo, del inglés. Los demás (manzanilla, canela, limón, etc.) son “infusiones de hierbas”. Y lo dicen como queriéndote decir que es “té para nenas” o que eso no es realmente té.

Glenis me dio un aventón al aeropuerto, que está a 5 minutos de su casa. Y, ¡de regreso a Joburg!

Mi plan era: llegar al aeropuerto de Joburg y tomar la misma ruta que usé para llegar al aeropuerto la última vez. Jay se regresó antes que yo y rentó coche y se ofreció a pasar por mí. Entonces, todo estaba resuelto. Todo, hasta que descubrí que el Gautrain estaba cerrado. Oh, cielos. Justo cuando estaba ponderando mi predicamento, ya que no había cómo irse del aeropuerto, un sujeto con chamarra de voluntario de la FIFA se despidió de alguien, volteó a verme y me preguntó: “¿Vas para Sandton?” Sí, así, de la nada. Tal vez vio mi cara de pensatividad. Por supuesto, le pregunté que de a cómo y que por qué. “No, nada, acabo de traer a alguien, de todas formas voy para allá y sé lo que cobran los taxis”. ¡Woohooo! Así que me ahorró como R400 (unos $650). Bueno, de hecho, me costó en total un billete de 50 pesos, porque me preguntó cómo era nuestro dinero y yo traía uno en la bolsa, así que se lo doné.

Jay pasó por mí y gratuita y felizmente llegué al hostal, al mismo en el que me había quedado antes. En lo que lo esperaba, encontré un restaurante bufet donde tienen platillos de animales de caza. Pero resulta que el cubierto sale en R450 (x 1.7 = $765). No, así no sale para la tanda. Mejor busco en otro lado, gracias.

¡Ah! ¿Y la final? Buenísima, claro. En cuanto terminó, por todos lados salió gente con los colores de España y por todos lados también se oían las vuvuzelas, a pesar de que en el estadio había más fans de los holandeses (y es que hay mucho holandés en Sudáfrica). No doy más detalles del estadio, porque no entré. ¡¿Qué, quéééé?! Así como nada le gana a gratis, una buena oferta es una buena oferta. Y lo vendí.  Entonces, el boleto sirvió para solventar gran parte del viaje. Entre ayer y hoy llegaron un mundo de españolitos y holandesitos, todos buscando boleto. Además, ya he estado en dos finales. Tal vez en Brasil sí entre a la final. O tal vez sea hora de, finalmente, seguir a México. No se sabe. Tengo todavía unos 3 añitos para pensarlo.

2 comments:

FerGil said...

Cómo que ese boleto solventó el viaje??? Qué no se supone que ya para eso había usted ahorrado???? en fin, eso no le quita verdad a que "una buena oferta es una buena oferta". Se lo vendiste a un español o un holandés?

Anonymous said...

una buena oferta SIEMPRE es una buena oferta, lo mejor es que no te importa y estabas afuerita del estadio y no entre y que y ñe y tomen eso todos los que no vinieron, prrrt! Aun asi todos te la pelan por que la final JAMAS fue el mejor partido del mundial.