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Sunday, July 11, 2010

Día 12

¿Alguien seguirá leyendo esto? Como sea, esta crónica seguirá, por lo menos, hasta que me vaya de Sudáfrica.

Nos dijeron que para ver delfines había que ir a la playa entre 8 y 8.15am. Entonces, a levantarse temprano (finalmente; creo que no me levantaba temprano desde el safari a Pilanesburg). Glenis (la dueña de la casa) nos llevó a Jay (Jay es un inglés-hindú que acaba de llegar a quedarse también en la casa) y a mí tempranito. Llegamos justo a las 8 y, efectivamente, en ese momento estaban pasando los delfines, de izquierda a derecha. Eran como 10. Nunca había visto delfines naturales en vivo (¡Ja! "Delfines naturales"). Tuvimos un desayuno bastante agradable en un restaurancito junto al mar.



Cruzando la avenida está el Boardwalk, que es una especie de placita/mall, donde pasé a sacar dinero del cajero. Acabo de meter mi tarjeta, cuando se acerca un tipo medio gritando, todo apresurado, diciéndome que no hiciera eso, que apretara no-sé-qué primero y que se pone a decirme cómo hacerle y dónde apretarle y, mientras yo estaba distraído poniendo mi nip (según él), que saca mi tarjeta y se la da muy subrepticiamente a un tipo que estaba atrás de él, haciendo como que veía el paisaje. Justamente al mismo tiempo que esto pasaba, otro tipo le preguntaba a Glenis y a Jay alguna otra cosa, para distraerlos. Por supuesto que, inmediatamente, me puse a gritar que me habían quitado la tarjeta y que ellos la tenían, hasta que llamé tanto la atención que el tipo éste hizo como que cancelaba la operación y la sacaba del cajero. Me la regresó y salieron de ahí tratando de hacerse los disimulados. Mucha gente me preguntó qué había pasado, les conté, llamaron a la seguridad del lugar y los siguieron. Creo que los atraparon, pero parece que no había mucho que pudieran hacerles porque, técnicamente, no habían robado nada. Malditos.

Había leído muchas advertencias acerca de la precaución que había que tener caminando en Sudáfrica, pero al final, lo que pasó bien pudo haber pasado en cualquier lugar en México o prácticamente donde sea. Así que tengan cuidado, niños y niñas y nunca pierdan de vista sus tarjetas. Y no vayan al cajero de FNB que está a la entrada del Boardwalk, en Port Elizabeth, Eastern Province, Sudáfrica. ¿Entendido?

¿Vuvuzelas gratis? ¿Quién dijo eso? Suena tentador. Además, como todo el mundo sabe, nada le gana a gratis. Resulta que en el Fan Fest (al que he ido varias veces), en el stand de Coca-Cola, regalan vuvuzelas. Recuerdo muy bien mi frase de “No llevarás vuvuzelas”, pero gratis es gratis (nada le gana a gratis). Entonces, antes de ir al estadio, pasamos al Fan Fest por nuestras vuvuzelas prometidas. Y sí, son gratis, pero primero hay que formarse en una fila detrás de unas 80 personas, para entrar al stand gigante que parece ser una corcholata o un paracaídas o el fantasma rojo de Pac-Man. En fin, tal vez mañana.

Pasamos por una Milk Tart, y ¡al estadio! El calor sólo había durado un día. Ahora hacía mucho frío, con un viento helado. Tomamos el shuttle gratis al estadio y de ahí, caminamos y caminamos y caminamos y caminamos. Era temprano, así que dio tiempo de pasar a curiosear en los stands de la entrada, llevarnos algunas cosas gratis (¡gratis!) y hasta pintarnos la cara con motivos típicos sudafricanos. El partido, bastante bueno. A pesar de que todo el mundo creía que Alemania iba a aplastar a Uruguay, los uruguayos jugaron realmente a ganar y, durante varios momentos del partido, no se sabía quién ganaría. Hasta el tiro libre de último segundo de Forlán, que pegó en el travesaño. Total, terminó Alemania 3-2 Uruguay. Gracias a que llovió, descubrí que mi bandera de México es, primero, una buena bufanda y, después, un excelente rompevientos/impermeable.

Aunque tuvimos que caminar mucho de regreso al autobús que nos llevaba de regreso al Fan Fest, fue sencillo regresar (¡y gratis! ¿Ya mencioné que nada le gana a gratis?). ¡Qué diferencia con los partidos en Joburg! Por cierto, mañana regreso a Johannesburg.

(Mientras escribo, se terminó la repetición del partido en la tele y están pasando un capítulo de la serie de Hércules, con Xena de invitada especial. ¡Qué barbaridad! No hay un sólo actor que merezca ser lllamado así. También los escritores, el director y los productores apestan. ¿Por qué tirarán el dinero así, de esa manera?).

Cambio y fuera.

4 comments:

David said...

Drog, yo he leido todos y cada uno de los dias jejejejeeje y te odio maldito, pero para Brasil estare contigo ahora si, un abrazo

Anonymous said...

caray! que onda con los rateros, lo mejor de too es que no paso a mayores, los delfines siempre rockean,ya quiero conocer a doña glenis, y si le enseñas a cocinar algo mexicanoson? y si le tomas mil fotos a los niños? FOTOSFOTOSFOTOS

FerGil said...

Seh, bueno, sigue habiendo lectores...

Te rayaste con lo de la tarjeta, no? Hubiera estado medio rudo si te la trincan...

ARA said...

tmbn he leido toooodos, y son divertidisimo, déjame decirt q me haces imaginarmelo, como por ejemplo lo redondo de la Sra, Gli..., bueno la señora amable. Y de los otros días me encantó los q no quieren ruido en el estadio son mariquitas jajajaja buenisimo. En fin yo seguiré leyendo hasta el último día en Sudáfrica.